Todos sabemos de los riesgos que conlleva una exposición al sol de forma incontrolada, por ello te damos las pautas necesarias de un bronceado sano y sin riesgos:
- Antes de nada hay que preparar la piel adecuadamente, exfoliar e hidratar la piel.
- Usar un protector solar de amplio espectro que proteja de los rayos UVA y UVB, y que se adapte al tipo de piel, ésto es importante, no es lo mismo una piel que otra.
- El protector solar debe repartirse uniformemente y en en gran cantidad, mínimo de 35 gr. para una persona adulta.
- No basta con aplicar una sola vez, es conveniente hacerlo como mínimo cada dos horas, después de bañarte o si has sudado.
- Aplica protector aunque ya estés bronceado o esté nublo.
- Nunca tomar el sol entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde.
- Después del bronceado hidrata la piel adecuadamente.
- Controla los lunares, observa que no sufran alteraciones, cambio de color, etc.
- Los bebés y niños pequeños nunca deben exponerse al sol de forma directa, use protectores específicos para ellos.
